viernes, 26 de septiembre de 2008

Las mil y una

Sherezade, no nos engañemos, no se inventaba un cuento detrás de otro.
¡No! ni hablar.
Era el mismo.
Pero, claro, nunca se supuso que el sultán estuviera colocado.
Y, entonces la chica, que era listisima.
Se dijo.
Menudo sultán pendenciero, drogadicto y colocon.
A este se la cuelo.
Y, se la coló.
El mismo cuento día tras día.
El sultán, que siendo moro, no tomaba alcohol, pero de hachís y otras alternativas hasta el morro se ponía.
Nunca noto que el mismo cuento le repetía.
Conclusión:
No seas moro y tonto.
No seas drogadicto y simplón.
Pues cualquier Sherezade, te dará el colon.

No hay comentarios: