sábado, 21 de noviembre de 2009

Antirrobos

Caso único.
Acabo de oír, el remedio ante un atraco.
Esta fácil.
Se quita uno los piños y los deja en el mostrador.
El atracador, sino los tiene, intentara probárselos.
Hay que tener en cuenta que al precio que están los dentistas, son joyas.
Bien, en el caso, que el atracador disponga de una buena caja dental.
Por lo pronto, se quedara un poco sorprendido.
Momento que se puede aprovechar para enfilar el dispositivo de la alarma.
Nunca hay que desmerecer de estos consejos de oídas, o de ida y vuelta, que se llaman.
Así visto el ejemplo.
Pobres de los que no dispongan de una caja dental de repuesto.
Y tengan todos sus piños.
Pues estos se darán por robados.
¡Seguro!

No hay comentarios: