¡Que barbaridad!
Estoy muerta.
No me lo puedo creer.
Tanto pensar en como seria y ya es.
¡Me han quemado!
No queda de mi, ni una arruga.
Tanto investigar el modo de quitarmelas , de parecer mas joven.
Y ya ves.
Ni una arrugita, ni un huesecico.
No hay nada.
Ni gordura.
Ni manchitas.
Ni canas.
Nada de nada.
Y aquí estoy, yo.
¡Eso!
Contemplándome.
¿Y que soy?
Un polvito y poco mas.
Una parafernalia para morirse.
Coches feisimos, sobretodo, en el que me colocaron.
Y eso que lo dije.
No me gustan los coches de muerto.
Pero, nadie me hizo caso.
Ahí veo el ataúd, antiestético a mas no poder.
¡Y las flores!
También lo dije.
¡No me gustan las coronas!
Tampoco me he librado.
Con sus bandas de colores, feas a reventar.
¡No habrá algún estético!
Que desarme tal aparatoso desastre y haga ramilletes.
¡Que va!
Ni uno.
No se le ocurre.
Y ahí va mi entierro.
De lo mas hortera.
Y y o aquí, contemplando un despliegue catatonico.
No me gustan los entierros.
Ni con caballitos , ni sin ellos.
¡Son feisimos!
Bueno, no se cuanto tiempo, tendré que contemplar, tal estado de degradacion.
Y encima sin poder hacer nada.
Ni poder meter mano , a mi entierro.
¡Habrá peor suplicio!
Deseando estoy , pasar a otro estado.
Que por lo menos, además de esta ingravidez.
Se me permita opinar.
O, por lo menos ser una simple estética de este soplo que es el ente.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Este me lo leíste en verano. Me gusta mucho :)
Publicar un comentario