viernes, 3 de octubre de 2008

La mujer

¡Se habrá resistido alguna vez una mujer!
A bajarse la faja disimuladamente.
A sacarse el vestido de un sitio un poco indispuesto y en situaciones un poco molestas.
¿Que difícil es la vida de una mujer?
Nos vemos obligadas a tirar de las medias porque están caídas.
A mirar carras y carretas.
A observar manchas de carmín antiestéticas en esos vestidos de probador.
A hacer maniobras inusuales con tallas, tallitas de sujetadores y demás aditamentos estilísticos.
¡Como estamos castigadas, madres, hijas, nietas!
Somos el periplo de la historia.
Tontas para hermanos, maridos, abuelos.
Buenas para amigos, parientes lejanos y demás enseres.
¡Pero, bueno!
¿Quienes somos las mujeres?
Meras cajitas estéticas.
Meras cocineras, sin estar en las listas de los grandes.
O somos chamanes, en esta historia bucólica y controvertida.
De todas formas.
¡La mujer, que gran invento!

2 comentarios:

La hormiga remolona dijo...

A pesar de vestir sencillita, cuando llego a casa siempre me parece que llevo demasiado "artificio" encima. Me empiezan a molestar los pendientes -¡en todo el día no me he acordado de ellos!-, el cinturón si llevo uno, los zapatos aunque no lleven tacón, la melena suelta que me cae a la cara... ¡qué bien viven ellos pero qué mona se ve una cuando se arregla! :D

Unknown dijo...

Lo de quejarse en vosotras las mujeres, es puro vicio,y si os tuvierais que afeitar todos los dias, ya para que decir mas. No os acordais de cuando teniamos que alimentar a la tribu todos los dias y teniamos que salir a cazar, y no sabiamos si volveriamos. O cuando nos ibamos a Alemania con la maleta atada con una cuerda y sin papeles a trabajar para sacar la familaia adelante.
Ademas que tambien tenemos nuestras molestias, teniendo que ir a trabajar vestidos de "romano", con la corbata y demas parfrenalia, que cuando llegamos a casa parece la soga del ahorcado. No protesteis que si queris ir guapas, todo tiene un precio.