La adrenalina, la tengo bajo mínimos.
Nadie me da cuerda.
Mi marido, hoy no esta por la labor y no tiene ganas de darme la lata.
Estoy como un pardal con las alas arrastrando.
Es un desasosiego tonto.
Ni para arriba.
Ni para abajo.
Estoy hasta el moño de ver telediarios.
Me los he tragado todos.
La bolsa y el agua a cantaros, me los se de memoria.
Solo el gato del vecino, me ha sacado de mis casillas.
Es lo único que me ha animado.
No se puede uno ni preguntar por la existencia.
Porque la mente la tienes tan relentizada, que da para poco.
Así, que corto.
Que Dios reparta bendiciones.
Punto y hasta días mejores.
2 comentarios:
Vente p'Madrid y no tendrás ni un solo día de descanso para la adrenalina. Esta ciudad no te permite bajar las defensas ni cuando estás durmiendo.
para este dia lo mejor son unos paseos por la Rambla de Barcelona
o quizas unas cocochas en la calle
con un vasillo de vino y una buena
noticia.
Claro esta, bien acompañada
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